Errar es humano. Aunque para muchos este dicho popular no tiene cabida en el
aspecto sexual, basta con que tengan una sola pérdida de la erección
para que sientan que han fracasado como varones.
Es parte de la cultura machista que hace que se dramatice al máximo
un contratiempo masculino y que el temor al fracaso pese como una espada de
Damocles.
El miedo a que el fracaso ocurra también podría verse como la
anticipación del mismo. El varón teme no tener una buena erección
y es esa misma ansiedad la que dificulta aún más el éxito
del intento. Ese nerviosismo puede desembocar en una aparente impotencia o en
una eyaculación rápida.
Ya desde Freud se decía que tempranas experiencias negativas en el área
sexual jugaban un papel importante en la génesis de síntomas psicólogicos
y sexuales de la edad adulta.
Sin embargo, se ha observado y estudiado que hay factores inmediatos tales
como la ansiedad por el rendimiento, temor al desempeño, exigencias desmesuradas,
falta de estimulación adecuada, desconocimiento sobre la respuesta sexual,
inadecuación a los distintos momentos vitales o conflictos en la pareja.
Estas causas si son removidas pueden resolver las disfunciones. No hay causas
únicas sino una interrelación de distintos factores, incluso orgánico
en el caso de la impotencia.
Freud tomó como referente literario a Edipo Rey, de Sófocles,
para su teoría. Analizando a sus pacientes y estudiando la sexualidad
infantil, descubre que cerca de los 5 años el niño ve aumentar
su deseo amoroso hacia el progenitor del sexo opuesto. En el caso del niño
se siente atraído por su madre y empieza a sentir celos del padre, hecho
que le causa ambivalencia ya que también ama a su padre.
A su vez teme ser castigado y es donde aparece la angustia de castración.
Como teme esto, empieza a separarse de la madre a quien desea, desplazando su
amor a otros mujeres que no sean su madre.
Según el psicoanálisis si un adulto no resolvió su etapa
edípica y hay algo que le recuerde ese sentimiento incestuoso sentirá
una carga de angustia que no puede explicar y que le haría padecer una
disfunción sexual.
Actualmente hay otros tratamientos sexológicos más modernos y
sin ser tan largos o con el uso del Viagra que les ayudaría recuperar
su capacidad erectiva y consecuentemente su autoestima.
Por supuesto aún hay más causas que impiden practicar una sexualidad
plena, entre ellas están:
Desinformación sexual.- Muchas veces el hombre desconoce que existen
variaciones normales en la excitación sexual, sea por estrés,
por problemas cotidianos, por la edad o por enfermedad. Ante cualquier descenso
de la excitación o al no lograr una erección, reaccionan con un
temor injustificado, ante un hecho que es normal, pues el pene no es una máquina
que responde siempre igual. Ignoran la función del clítoris y
las zonas erógenas de la mujer y el período refractario entre
una eyaculación y otra, siguen creyendo en el orgasmo mutuo y simultáneo.
Otras causas son un Ambiente Antierótico, Hacer de Espectador de sí
mismo (¿funcionaré?, ay, que no se me baje...), son personas ansiosas
pendientes de ellos mismos.
Demandas ante la realización del coito.- Son los que no pueden negarse
y tienen que cumplir aunque no tengan ganas.
Tengo que dejarla contenta.- Son hombres que tienen la obsesión
de complacer a su pareja,de lograr un optimo rendimiento,el objetivo es que
la mujer goce a cualquier precio sin tener en cuenta sus propias sensaciones
ni lo que le gusta a él. Tambien están las enfermedades psiquiatricas
como depresión, fobias en general, fobias sexuales, ansiedad, enfermedad
bipolar, ataques de pánico, personalidades fronterizas, esquizofrenia.
En estos casos hay que tratarse con la medicación adecuada y relacionar
la aparición del síntoma sexual.
Terror al Embarazo.-En muchas ocasiones vemos disfunciones erectivas por un
temor inconsciente a no embarazar a su pareja.
En todo caso la anticipación de un posible fracaso sexual es quizás
uno de los motivos más frecuentes de impotencia. Deben estar conscientes
que la erección se puede perder durante el acto debido a los multiples
factores. Pero al atormentarse si eso les volverá a ocurrir o no, sólo
consigue una anticipación de su ansiedad frente al acto, comenzando un
círculo vicioso caracterizado por el temor a fracasar.
Por eso cuando alguien se obstina lo mejor sería:
*No insistir. Cuando hay una vivencia de miedo, tensión o ansiedad el
organismo segrega adrenalina. Justamente esta sustancia es la que produce la
pérdida de la erección por la contracción vascular que
genera. Por eso mientras persista este estado conviene no impacientarse. Si
se presta demasiada atención a la aparición de la erección,
puede perderse la excitación también mientras más
lo busco, menos lo logro, y cuando menos la espero aparece. Exactamente
no buscar, tratar de resignarse y no obsesionarse en la búsqueda.
Si hay resignación hay paz y puede presentarse la estrella.
*Realizar técnicas de relajación. Darse un baño, hacerse
masajes o ver alguna película erótica.
*En el momento en que no se puede, es mejor interrumpir y no aliarse con el
síntoma.
*Distraerse con una fantasía o disfrutar del cuerpo de su compañera,
antes de observar a aquél que me jugó está mala pasada.
En todo caso el miedo al fracaso engendra el fracaso. Enfrentar los miedos
de una manera racional y sensata les indicará el camino a seguir sin
atormentarse demasiado.
JAPÓN, 09 DE FEBRERO DEL 2004 - 01:28 (Horario local)
La Psicóloga Irma Arauz de Miwa consulta en el Colégio
Nicola Barre ubicado frente a la estación de Yotsuya de 12:00 a 17:00
previa cita y en su casa en Tsudanuma los Miércoles y Jueves de 11:00
a 17:00 más detalles sobre horarios y honorarios pueden ser consultados
al siguiente número telefónico: tel/fax:(81) = 47-472-0815
ASOCIACION DE MEXICANOS EN JAPON
Irma Aráuz de Miwa/International Press |