Los grandes terratenientes contratan trabajadores que suelen venir de las grandes ciudades como Fes o Marrakech. Acuerdan un salario y durante la temporada de trabajo les dan alojamiento y comida. Los jornales son de sol a sol parando solo para comer,echar un trago o fumar una pipa de kifi. Estos jóvenes trabajadores se pasan semanas sentados en los bares esperando que alguien les de trabajo y son muchos los que acuden al Valle del Rif buscando empleo en el campo. El paro sacude Marruecos y aunque a nadie le falte el plato de comida la gente busca como sea la manera de ganar unos dirham. La gran mayoría son bisnistas (de business) por lo que cualquiera a quien se le pregunte, si no tiene nada, le llevará a quien tenga o se lo irá a comprar para su futuro cliente y se sacará sus comisiones, ya sea vendiendo jachís o unas basijas de barro. Puedes querer lo más absurdo que se te ocurra y probablemente te lo encuentren.
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