Bohala es uno de los más de quinientos pueblos de la región del Valle del Rif. Desde tiempos muy remotos se cultivaba el kifi en algunos de los pueblos más altos por ser esta una de las pocas plantas que se adapta bien a las duras condiciones de tierra, pues es todo un pedregal, y temperatura de las montañas. La fabricación de jachís llegó de Turkía hace tan solo medio siglo y su éxito ha dado lugar a una explosión marihuanera extendiéndose las plantaciones hasta la frontera de Argelia y Tanger, dicen, pero hasta hace tan solo diez años el cultivo se practicaba solo entre Baberred y Ketama, unos cincuenta km de largo. Hoy el océano de marihuana mide unos 100 km, desde el límite de chefchaouen hasta Ketama se puede uno ir en bicicleta por senderos entre marihuanas sabiendo que todo lo que ves alrededor es también marihuana. Los pueblos como Bohala son muy pobres allí y han visto en la planta del kifi la única posibilidad de asegurar el plato asumiendo el riesgo que supone comerciar clandestinamente, resignándose a los chantajes de la policía que patrulla la carretera como el resto de los rifeños. La policía solo se ocupa de vigilar que las plantaciones no se vean descaradamente desde la única carretera que atraviesa el Valle del Rif: Si alguien se cantea es expropiado y detenido inmediatamente. Aceptan los sobornos para hacer la vista gorda y aprovechan la oportunidad de estorsionar al que pillen haciendo un trapi para sacarse un sobre sueldo. No suelen adentrarse en los pueblos donde tampoco son bien recibidos.
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