El hammán es el baño público. El Islam exige entrar a la Mezquita impoluto por lo que es la costumbre bañarse al menos una vez a la semana para ir a rezar. Por un poco más de dinero puedes reservar uno privado y estar a tus anchas, muchas bodas pasan por el hamman como parte de la fiesta. Allí hay unas bañeras que rebosan agua hirviendo y agua gélida y cubos para llenarlos al gusto y esparramártelos por encima. Todos tienen un masajista que te practica estiramientos y te deja como un filete tierno. Del hammán se sale en la gloria.
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