El té de harshasha es otra de las infusiones que podemos encontrar en los mercados y clandestinamente, pues se trata de la flor del opio y también es "droga". Es un té muy relajante y su sabor es muy amargo. Suele endulzarse con miel o mezclarlo con limón para suavizar el trago. Con miel y limón está muy rico, pero no lo recomiendo porque me podrían acusar de tráfico de drogas y mi abuela ya no está para sustos. Los efectos se hacen notar en unos minutos hasta sentir una agradable relajación que me recordaba a cuando estoy apunto de dormirme. Allí se utiliza, entre otros, como remedio para paliar la ansiedad de aquellos habituados al consumo de cocaína que se quieren tomar un descanso.
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