a Semana Cultural
(Acerca de esas Cosas que no enseñan en el Cole)
el Instinto Sexual y la Batalla de la Reproducción
La posibilidad potencial de revolucionar nuestra forma de pensar
acerca del sexo existe. Mi deseo es ayudar a que la revolución siga
recorriendo su camino. El mensaje principal de esta transformación
es que nuestra conducta sexual ha sido programada y moldeada por fuerzas evolucionistas
que actuaron sobre nuestros antepasados, y que aún actúan sobre
nosotros, incluso hoy. El empuje fundamental de esas fuerzas se dirigía
al cuerpo, no a la conciencia. Nuestros cuerpos simplemente utilizaban nuestro
cerebro para manipularnos, haciendo que nos comportáramos de una manera
que venía dictada por nuestra programación.
La fuerza central que dirigía esta programación era el riesgo
de que se produjeran guerras de espermatozoides. Siempre que el cuerpo de
una mujer contiene espermatozoides de dos (o más) hombres diferentes
al mismo tiempo, los espermatozoides de esos hombres compiten por el «premio»
de fecundar el óvulo. La forma en que estos espermatozoides compiten
es similar a una guerra. Muy pocos (menos del l por ciento) de los espermatozoides
procedentes de una
eyaculación humana representan la élite, los «cazadores
de Óvulos» fértiles. El resto son espermatozoides «kamikazes»,
estériles, cuya función no tiene nada que ver con la fecundación
como tal, pero sí es de vital importancia para impedir que los espermatozoides
de otro hombre fecunden el óvulo.
Las guerras de los espermatozoides constituyen una historia en sí misma,
pero también tienen consecuencias de gran alcance en todos los niveles
de la conducta sexual humana. En parte conscientemente, pero de forma mucho
más significativa a nivel del subconsciente, todas nuestras actitudes,
emociones, reacciones y, en definitiva, nuestra conducta en lo que al sexo
se refiere, gira en torno a las guerras de espermatozoides, y toda la conducta
sexual humana se puede reinterpretar desde esta nueva perspectiva. Así,
la mayor parte del comportamiento del hombre es un intento, o bien de impedir
que una mujer exponga sus espermatozoides al riesgo de la guerra o bien, si
no lo consigue, de dar a sus espermatozoides las mejores opciones para ganarla.
La mayor parte del comportamiento femenino es un intento, o bien de mostrarse
más hábil que su compañero y que otros varones, o bien
de ejercer su influencia para decidir a qué hombre pertenecerán
los espermatozoides con más posibilidades de triunfar en cualquier
batalla que ella promueva.
Para todos y cada uno de nosotros hubo un momento crítico en el pasado
-hace ya algún tiempo- en que uno de los espermatozoides de nuestro
padre entró en un óvulo de nuestra madre y fuimos concebidos.
Este suceso desencadenó todo un conjunto de instrucciones complejas
para que nos desarrolláramos. Estas instrucciones fueron heredadas,
la mitad de nuestro padre y la otra mitad de nuestra madre, y produjeron con
el paso del tiempo la persona que somos hoy. Si nuestro padre y nuestra madre no hubieran realizado
el acto sexual cuando lo hicieron, con quien lo hicieron y habiéndose
preparado para él como lo hicieron, nosotros nunca habríamos
existido.
Detrás de toda concepción se esconde una historia. Pero raras
veces se conocen los detalles. ¿Cuántos de nosotros sabemos,
por ejemplo, si nuestra madre llegó al clímax en nuestra concepción
y, si es así, si llegó antes, después o al mismo tiempo
que nuestro padre? ¿Se masturbaron nuestro padre o nuestra madre en
los días u horas que precedieron a nuestra concepción? ¿Era
alguno de ellos bisexual o estaba siendo alguno de ellos infiel a su pareja
en aquel momento? Cuando fuimos concebidos, ¿contenía el cuerpo
de nuestra madre espermatozoides de un único hombre o contenía
espermatozoides de dos, o incluso de más, hombres? ¿Es el hombre
a quien llamamos padre el que realmente produjo el espermatozoide
que fecundó el óvulo a partir del cual nos desarrollamos? Estas
cosas habrán sido de vital importancia en nuestros orígenes
personales, y poder comprender qué han representado
exactamente es uno de los frutos más importantes de la nueva revolución.
La mayoría de las personas son, por supuesto, concebidas durante un
acto sexual rutinario entre un hombre y una mujer que viven juntos en el marco
de algún tipo de relación estable. Esto es así ahora
y probablemente lo lleva siendo desde hace tres o cuatro millones de años.
Estas concepciones podrían parecer monótonas , pero el sexo
rutinario tiene sus sorpresas.
Y para los que no son fruto del sexo rutinario (una de cada cinco personas
más o menos),
su concepción encierra una historia todavía más interesante...
Pros y Contras de la Fidelidad e Infidelidad
(ed. Temas de Hoy)
...Lo sepamos o no, queramos o no y nos importe o no, todos estamos programados para intentar vencer en el juego de la reproducción correspondiente a nuestra generación. Todos estamos programados para buscar el éxito en la reproducción. Es incuestionable que aquéllos de nuestros antepasados que tuvieron éxito nos han cargado de instrucciones genéticas que nos dicen no sólo que debemos competir, sino también cómo hacerlo. Por fuerza, algunos de nosotros habrán tenido más antepasados con éxito que otros, de manera que incluso en nuestra generación habrá algunas personas que habrán heredado instrucciones para desarrollar estrategias potencialmente mejores. Cuando a nuestra generación le llegue la hora de realizar el balance final de la contienda, algunos lo habrán hecho mejor que otros. Nos disponemos ahora a empezar la investigación acerca de los motivos por los que unas personas tienen más éxito que otras en el juego generacional de la vida...
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